🟢 ¿Por qué ya no siento lo mismo por mi pareja?
Una explicación (y solución práctica) desde la psicología científica
Seamos honestos. Cualquier persona que lleve más de un año con su pareja, habrá notado que, ya la cosa… no es igual. Que esas cosquillas que nos generaba, en los primeros días, el solo pensar en quedar con el otro, ya no están, o que al menos, ya no son tan intensas.
Son muchos los que se asustan, claro, al considerar que esto significa que, ya la relación, está herida de muerte. Son más, incluso, los que a raíz de esto, deciden romper.
Pero no hay de qué preocuparse. Hoy te vamos a explicar por qué ocurre esto, psicológicamente hablando, desde el Análisis Funcional de la Conducta, una herramienta poderosísima que tenemos desde la psicología para analizar comportamientos. Y además, te voy a ofrecer algunas soluciones prácticas para mejorarlo. Lo primero que tienes que entender es que…
No eres el único
Créenos cuando te decimos que nos pasa a casi todos. Es completamente normal (ahora verás por qué). Así que lo primero que tienes que hacer es no asustarte, porque no estás solo. Y tampoco te fíes de esas personas que, locamente apasionadas, te juran que siguen igual de enamoradas que el primer día (o te están mintiendo, o no se acuerdan bien jajaj).
Es cierto que puede ocurrir que, ciertas parejas que no empezaron con buen pie, o que estaban en un contexto que no ayudaba en nada a la relación, hayan resuelto esas vicisitudes y ahora se encuentren mejor que nunca (y que, por lo tanto, sientan y verbalicen que están más enamoradas). Pero no suele ser la norma.
También decirte que, nosotros hablaremos de un caso muy concreto, pero que la realidad de cada uno siempre es más compleja. Puede ser que no sientas lo mismo por tu pareja por otros motivos a los que aquí proponemos, y que quizá las soluciones que damos no se aplican a vuestra situación. Dependerá de cada caso, así que lee esto con una mirada crítica y personalizada.
Lo más común es que cada vez veamos a nuestra pareja con menos pasión, tanto en el día a día como en la cama. Y esto ocurre, principalmente, por lo que en psicología conocemos como…
La habituación
La habituación es un proceso de aprendizaje que se basa en que, la presentación repetida de un mismo estímulo, hace que nuestras respuestas cada vez sean menores en cuanto a magnitud. Es decir, que el hecho de ver todos los días a nuestra pareja (el estímulo, en este caso), hace que vayamos sintiendo menos por él o por ella. Y no lo eliges eh, ocurre y punto. No creer en esto es como no creer en la gravedad. Da igual que no creas, existe. Está más que demostrado por un gran arsenal de evidencia científica desde el Análisis Experimental de la Conducta.
Vídeo en el canal de enGrama Psicología, en el que Santiago Benjumea explica la habituación y la sensibilización
Y nos ocurre constantemente con todo. Desde cuando dejamos de escuchar el tic-tac del reloj de clase, hasta cuando pedimos otro plato de tortilla y ya no nos sabe igual que el primero. También lo vemos con nuestro perfume, que casualmente, para nosotros ya no huele, pero para los demás sí…
Esto ocurre, sobre todo, cuando la presentación de ese estímulo (la comida, el perfume o tu pareja), se lleva a cabo de forma frecuente. Por ejemplo, es más fácil habituarse si tu pareja trabajara todo el día en casa (contigo ahí también) que si lo hiciera fuera.
De hecho, se suele decir que, lo único bueno que tiene una relación a distancia, es que nunca te cansas de la otra persona, porque nunca la ves jajaj. Aunque muchas veces, en estos casos, y lo decimos por experiencia, acabas viéndolo más de lo normal, porque estáis todo el día en videollamada…
También es por esta habituación, entre otras cosas, por la que, muchas veces, vemos cómo las infidelidades se dan en momentos de la relación más tardíos. Muy poca gente pone los cuernos el primer día de empezar con alguien (también porque no ha dado tiempo tampoco a que ocurra). Y ya que hablamos de amor y de infidelidades, te dejamos aquí un debate muy interesante que tuvimos en el último PsicoFest:
Vídeo en el canal de enGrama Psicología, en el que Sarah Belén y Santiago Benjumea debaten sobre la monogamia en la relación de pareja
Pero a parte de la habituación, hay que tener en cuenta también que existen…
Otros factores
Sí, no solo es la habituación (que tiene un peso tremendo), sino también el hecho de que, al principio, no conocemos tanto a la otra persona. A parte de que vamos cieguísimos de hormonas, hay que reconocer que, los primeros días de relación, normalmente no conocemos el lado más oscuro del otro. Todavía no somos conscientes de ciertos comportamientos y posiciones morales e ideológicas que no encajan del todo con nosotros. Y claro, esto que vamos descubriendo con el paso de los meses, a veces no es tan grave para dejarlo, pero sí que, de alguna manera, consigue que ya no sintamos por el otro lo mismo que antes.
Además, por supuesto, encima de todo esto hay más complejidad. Entran también en juego las reglas verbales, entre otros comportamientos y contextos, que juegan un papel fundamental. Pero vamos a lo importante…
Qué podemos hacer
A continuación, te dejamos una lista de 7 cosas que puedes llevar a cabo para manejar esto de otra manera. Como comentábamos al principio, cada caso es un mundo y no aseguramos que esto sea lo más óptimo ni que tenga que funcionar (dependerá de cada caso). Aún así, puede seros muy útil:
1. Cambiar la rutina juntos
La pasión necesita novedad. Probad actividades nuevas: viajes improvisados, deportes, talleres o incluso cambiar pequeños hábitos (como cenar en sitios distintos o hacer planes espontáneos).
2. Darse espacio (el famoso “echarse de menos”)
Pasar todo el tiempo juntos puede apagar el deseo. Tener momentos separados ayuda a recuperar la curiosidad y las ganas. Quedar con amigos distintos, tener hobbies propios o incluso pasar algún fin de semana separados puede hacer que os volváis a mirar con otros ojos.
3. Cuidar la identidad individual
Cuando cada uno sigue creciendo como persona (intereses, proyectos, amistades), la relación se vuelve más interesante. La atracción muchas veces nace de admirar al otro, no de fusionarse completamente.
4. Recuperar el coqueteo
Con el tiempo se pierde el juego de seducción. Solo si veis que el sexo es importante para vosotros, volved a enviar mensajes sugerentes, halagos, miradas, pequeños gestos… como al principio. La pasión también se entrena.
5. Crear momentos de calidad (no solo tiempo juntos)
No es lo mismo estar juntos que conectar. Proponed “citas” sin distracciones (sin móvil, sin TV), donde realmente habléis, os escuchéis y os redescubráis.
6. Hablar abiertamente del deseo
Muchas parejas evitan este tema. Hablar sin juicio sobre lo que os gusta, lo que echáis de menos o lo que queréis probar puede reactivar mucho la intimidad.
7. Recordar por qué os elegísteis
Volver a momentos importantes, fotos, recuerdos o incluso contaros qué os enamoró del otro ayuda a reactivar la conexión emocional, que está muy ligada a la pasión.
Es completamente normal no sentir lo mismo por nuestra pareja, tampoco lo sentimos por nuestra película ni comida favorita. Se trata de cuidar y dosificar la interacción.
Y recordar que si necesitas AYUDA PSICOLÓGICA, nuestro equipo de terapeutas puede ayudarte. Ellos conocen bien las leyes de la conducta, por lo que te aseguramos que estarás en buenas manos:
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Un abrazo del equipo de enGrama Psicología
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Es muy pronto 1 año de relacióm para sentirse así, creo que esta profundamente relacionado al hecho de que hoy por hoy no hay capacidad de superar la frustración de tener que conciliar con otros y llegar a acuerdos, el mundo se esta volviendo muy individual dadas las formas sociales actuales.
Estuve 11 años en pareja y eso que describis lo sentí a los 6 años de relacion que uno se replantea cosas pero hay que saber difierenciar lo temporal de lo permanente sino nada puede sostenerse en el tiempo
Es interesante y sencilla la forma de explicar el proceso de habituación. Aunque justo. a la hora de tratar de explicarlo a alguien que quizá no tenga tanta formación o nociones si quiera básicas de psicología puede sonarle algo complejo completamente fuera de lugar. Es decir, puede tomarlo como que la respuesta al bajo deseo debería de ser por causas mas complejas e ideas profundas. Pero me encanta que justo aquí lo describen de la manera más sencilla posible y con un lenguaje que te engancha.